Cuando hablamos de tecnologías, una de las sensaciones que nos transmite, sobre todo a aquellos que trabajamos con las nuevas generaciones, es la sobreestimulación. En nuestro día a día, convivimos con máquinas y dispositivos con los que nos comunicamos, organizamos la compra, programamos la calefacción o con los que estudiamos. En este caso, no es difícil observar que estamos expuestos durante demasiado tiempo a estímulos, ya no solo de los dispositivos digitales, sino de la vida tan rápida que estamos adoptando, sobre todo, los niños. "It has been shown that precarious learning environments where children do not receive the correct and necessary stimuli can be seriously detrimental to their holistic development and more so in the preschool stage" (Alonso-Sainz, 2022, p.249). Con el aumento del tiempo que pasamos frente a las pantallas (una media de 4 horas por persona y día en 2020) y la atracción que ejercen sobre nosotros, es complicado diferenciar cuál es la motivación e...
Blog dedicado a la investigación educativa, especialmente, en el área TIC y TAC.