Con la llegada sorpresiva de la pandemia, tuvimos que acostumbrarnos, en cuestión de días, a una nueva modalidad de educación. Pero no solo el alumnado, sino también, el profesorado y toda la comunidad educativa. El cambio vino con estrés, incertidumbre, apatía y un aislamiento social. Más allá del impuesto físicamente. La principal fuente de socialización, la escuela, ya no estaba disponible. Las oportunidades de participación, implicación y motivación se redujeron y el alumnado se empezó a retratar como anónimo, desmotivado y sin apreciación, de la misma manera que, el control sobre qué hacían los estudiantes en el momento de clase o su socialización, se redujo a mínimos ( Li et al, 2021). Hace casi dos décadas, Dickey (2004) llevó a cabo una simulación sobre la educación online, las herramientas TAC y la percepción del alumnado, cómo habían trabajado, qué dificultades habían tenido... Concluyó que el sentimiento de aislamiento de los estudiantes y la frustración eran dos d...
Blog dedicado a la investigación educativa, especialmente, en el área TIC y TAC.